TRANSEÚNTE: (Del lat. transĭens, -seuntis, part. act. de transīre).
1. adj. Que transita o pasa por un lugar. U. t. c. s.
2. adj. Que está de paso, que no reside sino transitoriamente en un sitio. Apl. a pers., u. t. c. s.
3. adj. De duración limitada.
Y eso somos... respecto de la maravilla de LA VIDA.
Pasamos por ella transitoriamente, con un tiempo marcado vaya uno a saber porqué contornos, con una duración como dice la definición... LIMITADA.
¿Qué tal si aprovechamos su verbo entonces? LA VIDA es el sujeto de un predicado que incluye un verbo tan sublime como mágico... a veces hasta espeluznante.
Piensa sino, hagas lo que hagas, desde lo mas pequeño, hasta lo mas grande, todo requiere de estar en movimiento.
Hablándote desde mi vivir, por ejemplo, puedo decirte que constantemente observo el mundo que me rodea, el cercano, el que tengo a ojos vista...
Los chicos yendo al colegio, gente bajando de transportes y tomando su rutina de conducirse a su trabajo casi como un ritual sagrado. Ancianos haciendo cola en los bancos desde temprano... El barrendero... los bocinazos de los automóviles cuyos conductores están presurosos por jugarle a la muerte una apuesta a quien puede mas, quien vence.
Mmmmmmm hasta el olorcito a pan recién horneado cuando paso por la panadería me habla de la gente que allá adentro se mueve para que yo pueda sentir ese aroma mezcla de trigales y levadura, y manos que lo prepararon.
Y si hubo trigal... hubo manos sembrando... mas movimiento. Y eso me trae a la memoria el campo y su gente, su cálida gente... y su rutina entre siembras y cosechas, mientras la vida se hace mas vida. Y volviendo del campo, de paso por el pueblo de mi niñez, gozar de los saludos de gente conocida, las risitas infantiles, los triciclos y bicicletas en la plaza del pueblo, donde también yo en mi niñez patinaba recorriéndola por completo...
Y observando niños, mirar bien cerquita, a mi lado... a esos bajitos por quienes puedo decir que soy mas mujer... luz de mis ojos los tres... y remontarme a no hace mucho tiempo atrás cuando cambiaba pañales y daba de comer papillas en medio de un caos hermoso de vida.
Mirar al cielo también, descubrir la lluvia que me moja, o el sol que a diario me baña.
Y todo dejarlo penetrar en mí por mis sentidos... desde el olfato al oído, luego el tacto, luego mis ojos... y saborear al fin...
Y engullir la muerte que abunda (la muerte también forma parte de la vida), desde la forzada a la natural... masticarla... derrotarla para aceptarla y seguir... siempre en constante movimiento.
Transeúntes... eso somos... y tenemos una necesidad... que nos transite la vida para sentirla.
Dejemos entonces transitar en nosotros como sea, como nos salga... los besos, la música, los abrazos, los gritos, el llanto, las alegrías, el dolor, los amigos y en su amistad, su desinterés... y el amor... con todo lo que traiga consigo.
Disfrutemos... de las emociones, de las risas, de las lágrimas, de un buen libro, de una taza de café, del pan que nos alimenta... del frío del invierno y del calor del verano...
No importa cuántos años nos habiten. A la vida se le debe rendir tributo viviéndola, aunque el tiempo nos blanquee las sienes o nos arrugue la piel, o incluso haya resentido nuestros huesos...
Mientras haya movimiento, sembremos las experiencias que a diario se nos regalan y cosechemos en amaneceres las lecciones que nos dejan, gocemos del silencio y de la magia de asombrarnos a veces hasta de lo mas pequeño... mirándonos puertas adentro del alma, y descubriéndonos VIVOS en medio de un entrevero de emociones... sin miedos...
Y al fin... agradecer la vida desde la vida misma.
Que tengas un fin de semana reparador de vida, desde los afectos.
Un beso y un abrazo eterno.
Cari.