
No puede llover el amor todo el tiempo con la torrencialidad de la lluvia de verano... sin que le sigan vientos huracanados y lo sacudan... y nos quedemos a la vera solo observando... el amor sabe ser acariciado desde los mimos, desde los gestos... desde el abrazo...
No puede florecer en el jardín del corazón la flor de un gran querer y quedarse eternamente allí sin los cuidados del cariño, sin el constante riego con agua de vida...
No puede haber vida, si no ha vivimos desde el verbo... constante palpitarnos mil latidos por dentro... sintiendo, emocionándonos el alma... actuando... SIENDO...
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